Tinderización del trabajo

El artículo de Borja Adsuara Varela presenta un nuevo enfoque de la actualidad comparando el mercado de trabajo con la app de ligue más popular del momento

Los tiempos cambian, si antes no trabajabas y dedicabas tiempo a la relación con la primera persona que te cruzabas, con el fin de acabar formando una familia, eras el raro, el descarrilado. Hoy en día, para bien o para mal, el acabar formando una familia con tu primera pareja es algo inusual, ya que si algo no funciona en esa relación, lo mejor será dejarlo y ya encontrarás algo mejor.

Con el mercado de trabajo ocurre algo similar. Es raro ver a alguien que empieza a trabajar en una empresa y se jubila en ella. Lo normal es hacer prácticas en una, empezar a trabajar en otra, y cuando me canse o cuando mis conocimientos aumenten pero mis condiciones se mantengan, la mejor opción es buscarte a alguien que te trate mejor, y si buscas bien, seguro que lo encuentras.

De la misma manera que se han expandido las miras del concepto de «pareja» también se han expandido las miras del concepto «trabajo». Mientras que antes lo normal era empezar trabajando para alguien, un jefe, con la aspiración de algún día llegar a ser tu ese jefe, hoy puedes juntarte con unos amigos con buenas ideas y montar una empresa de manera mucho más fácil que antaño.


En España esta costando más aceptar el cambio de aires que algunos países de su alrededor. Mientras que el Reino Unido y Francia, crean figuras como el worker y el auto-entrepreneur respectivamente, en España por el momento se ha judicializado el cambio y de mala manera, ya que los jueces deben aplicar la legislación vigente a la vez que reconocen la falta de una nueva legislación que se adapte a los cambios.

La Unión Europea se ha puesto manos a la obra para adaptarse este nuevo paradigma, la Directiva «relativa a unas condiciones laborales transparentes y previsibles en la UE» lo demuestra. Esta nueva Directiva es fruto de años de trabajo, en el año 2015 la Comisión Europea aprobó una comunicación al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones, donde acuñaba el término de flexiguridad, combinación de flexibilidad y seguridad en el empleo. La finalidad de la comunicación era alertar de la necesidad de crear herramientas que ayuden a empleados y empleadores a salir bien parados ante los cambios.

El término de flexiguridad se podría aplicar tanto a las relaciones entre personas como al mercado laboral de hoy en día, todos buscan lo mejor para si mismos, pero mientras que unos tienen suerte y lo encuentran a la primera de cambio, la mayoría debe cambiar varias veces de pareja y de trabajo, hasta que encuentra su lugar en el mundo.

Fuente: «La tinderización del trabajo» https://retina.elpais.com/retina/2019/07/24/tendencias/1563974364_964996.amp.html?id_externo_rsoc=TW_CC&__twitter_impression=true

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